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Concha Espina

Personal Information

Born May 14, 1869
Died May 19, 1955 (86 years old)
Santander, Spain
Also known as: Concepción Jesusa Basilisa Espina y García, Concha Espina de Serna
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Books

Newest First

The Metal of the Dead

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"The Metal of the Dead denounces the deplorable living and labor conditions of the workers in the Rio Tinto copper mine and describes the events that led up to their 1917 general strike. Concha Espina spent several weeks in Nerva - the nearest town to the mine where she could find lodging - and even went down into the pits to gather firsthand information. Espina describes the landscape surrounding the mine, lamenting the environmental ravages caused by irresponsible mining practices." "The human dimension in the novel revolves around the romantic entanglements of three youthful women whose different personalities reflect their regional provenance in a somewhat stereotypical manner: Aurora is a sweet blond woman from Spain's northern highlands, Rosario is a professional newspaper reporter from Madrid, and Casilda is a dark-haired and passionate Andalusian beauty."--Jacket.

La virgen prudente

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Una novela emotiva y feminista, con la apasionante figura de una muchacha, toda generosidad de espíritu, que sueña la conquista de las más altas empresas y que, a pesar de ser víctima de un amor, decide valientemente su camino de redención.

La rosa de los vientos

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Esta novela es una apasionante reconstrucción epistolar de los últimos años en el trono del Gran Duque Ferdinando Luis, antes de ser depuesto por su primo, el emperador Carlos Federico Guillermo. Estamos en el siglo XIX, en un imaginario y diminuto país centroeuropeo, en el que Ferdinando Luis ha reinado siempre con la aquiescencia de sus súbditos. Sumido en la melancolía, Ferdinando evoca la felicidad perdida. Los recuerdos de sus amores con la emperatriz, bellísima e inteligente; el amor de sus dos hijas; la lealtad de su ejército y la adoración de su pueblo no bastarán para salvarlo de la amargura. La cadena de intrigas que lo ha derrocado, y que el lector irá descubriendo a través de las cartas que los espías copian para el Gran Duque, desembocará en una aguda e irónica reflexión sobre el poder y la condición humana, su fragilidad y su perfidia.

Dulce Nombre

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A través de los episodios amorosos dos generaciones de habitantes de Cantabria, conoceremos las consecuencias de la emigración, el engaño y el desamor.

La esfinge maragata

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Florinda Salvadores, conocida como Mariflor, tiene que ir al pueblo de Valdecruces, donde está su abuela, mientras su padre tiene que emigrar. En su viaje en tren se enamora del poeta Rogelio Terán y es correspondida, pese a haber acordado un matrimonio con su primo Antonio, que resolvería la ruina familiar. La miseria de la región impresiona a Mariflor: los hombres abandonan sus casas. Marinela ingresará en un convento como una salida desesperada a su situación; otras como ella misma se ven obligadas a aceptar matrimonios de conveniencia pactados por sus familiares... El cura don Miguel, comprensivo, acoge en un primer momento a Rogelio, que terminará abandonando a su novia, y Mariflor, resignada a su desdicha, aceptará el sacrificio de unirse a Antonio.

Agua de nieve

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LIBRO PRIMERO LA VIAJERA RUBIA I: Tocó el bote dulcemente en la tierra, tierra frondosa y húmeda que emergía de las aguas como un jirón de los blandos vergeles submarinos. Regina de Alcántara, moza elegante y gentilísima, de ojos negros y cabellos rubios, desembarcó de un salto, rápida y leve, sin advertir que un pasajero le tendía, solícito, la mano. Dió la muchacha algunos pasos por la costa, con visible emoción, y, de pronto, hincándose de rodillas, hundió en la hierba fragante el demudado rostro. Acarició la mullida tierra con un largo beso y levantóse después; miró en torno suyo algo confusa, y como el mismo pasajero se acercara á decirla:—¿Llora usted?—ella, riendo, contestó:—No lloro... Es que la pradera me ha mojado con sus lágrimas... Esta tierra mía del Norte siempre está llorando... Pero á Regina se le empañaba la voz al dar esta respuesta y le temblaban las manos al enjugarse las mejillas con el pañuelo. Volvió á quedarse quieta y muda, entre risueña y llorosa, mirando cómo desembarcaban en bulliciosos grupos los demás viajeros: gente humilde, repatriados pobres, de traza miserable algunos, espumas y relieves de la emigración española, que arrojaba en la costa de Galicia aquel gran trasatlántico Iguria, negro y humeante, presto á zarpar con rumbo á Francia. Los recios perfiles del navío se recortaban á lo lejos sobre el fondo verde obscuro del mar, bajo un cielo sereno, entoldado por gasas vacilantes de niebla y de sol. Una señora, de semblante dulce y triste, que acababa también de saltar á tierra, cogía, de manos de un marinero, el equipaje menudo de Regina y lo colocaba en el suelo á los pies de la absorta muchacha. Pronto el «cabás» elegantísimo, la maletita de espeso correaje, el portamantas abrazado á los abrigos, las cajas y estuches, formaron alrededor de la señorita un copioso cerco. En el bote, donde los marineros aligeraban á saltos la carga de pintorescos atalajes, se mecían, bien arropados en sus fundas de lona, los enormes baúles de la interesante viajera. Absorta estaba todavía, mirando al mar de hito en hito, cuando la señora del semblante triste la tocó suavemente en el brazo, para decirle, como quien despierta á un soñoliento: —¡Eh!... ¡Que ya estamos en San Simón! Volvió Regina la cara con lentitud, y pronunció vagamente: Sí... ya lo sé... Miraba á su lado con hastío, como si la necesidad de ocuparse en algo práctico la produjese grave repugnancia. Vió que dos mozos del Lazareto se le acercaban, serviciales, y confióles al punto los trebejos, indicando que deseaban una de las mejores habitaciones del hotel. —Podrá elegir la señorita, porque no hay pasajeros más que en el pabellón de tercera—le replicaron. Y siguiendo una vereda adoselada entre los árboles soberbios, detuviéronse en un recodo del camino, ante una caseta rodeada ya por buen golpe de repatriados. ---Tienen ustedes que «pasar por el médico»—advirtió un mozo. En el dintel de la puertecilla, rotulada con el aviso, Sanidad, aparecióse un empleado del Lazareto, que gritó: —¡Pasajeros de primera! A ver... Por familias... El caballero que antes habló á Regina, se acercó á ella sonriendo: —Somos los únicos—dijo—; pasen ustedes. Entraron las señoras, y un médico, joven y buen mozo, las pulsó ligeramente y las hizo algunas breves preguntas, de pura fórmula, para declarar que se hallaban en perfecto estado de salud. Un ayudante confrontaba las listas de los pasajeros, y apuntando los nombres en su libro, leía en alta voz: «Doña Regina de Alcántara, soltera, veinticinco años, pasajera de primera clase para Vigo... Doña Eugenia Barquín, soltera, cuarenta y ocho años, ídem ídem...» Les dieron á entrambas un pequeño pasaporte que debían entregar al encargado del hotel, y fueron despedidas cortésmente, no sin que Regina preguntase

Mujeres del Quijote

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El propósito de este libro es recoger todas esas escenas y las aventuras de Don Quijote en que involucran a mujeres, a hacer que se destaque como la belleza extravagante y hermosura y el ingenio que el autor sabía escudo inmortales.

Altar Mayor

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El doctor libanés Yacub Es-Saheli admira el paisaje lírico y augusto de Covadonga, donde se desarrolla el drama y una historia de amor que ilumina las almas en el seno de esta montaña histórica y gloriosa.

Despertar para morir

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Retrata la decadente aristocracia de principios del siglo XX. Matrimonios convenidos, matrimonios por amor e incluso otros por despecho a los que describe en su vida cotidiana y su muerte.

Naves en el mar

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La fatalidad acecha entre las olas infinitas del mar, indiferente como un arma homicida, inexorable como el destino en marcha, grandiosa como la ira de Dios...

La niña de Luzmela

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Don Manuel de la Torre, un rico hidalgo de la montaña de Cantabria regresa a su pueblo, Luzmela, llevando consigo una niña enlutada que acaba de perder a su madre. Carmencita es su hija bastarda, pero él se presenta, incluso ante ella, sólo como su padrino y benefactor, al igual que con el huérfano Salvador. A la muerte de Don Manuel, éste procura con su testamento el bien de su hija y su pupilo. Pero, la cándida Carmen, queda al cuidado de su interesada tía Doña Rebeca, quien no le profesa el debido afecto.

El metal de los muertos

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Una novela compleja con un elenco de personajes épicos, 'El metal de los muertos' de Concha Espina ofrece un relato documental de los eventos que condujeron a la huelga de los trabajadores de 1917 contra las prácticas laborales injustas de Rio Tinto Ltd., el administrador de conglomerados multinacionales La mina de cobre más antigua de España. Entrelazadas con una detallada crónica de inquietud social y descripciones altamente técnicas de la estructura geológica de las minas y de diferentes operaciones mineras, están las relaciones románticas de tres protagonistas femeninas: Aurora, una joven angelical de las tierras altas del norte de España, que está comprometida con Gabriel Suárez , un minero que se convierte en anarquista; Rosario, periodista de Madrid, que se enamora de Aurelio Echea, el líder sindicalista socialista que, como muchos otros personajes de la novela, se basa en una figura de la vida real; y Casilda, una apasionada belleza andaluza, que, como la Carmen de Bizet, rechaza al hombre que la ama, mientras anhela a alguien que resiste sus encantos.